Doble nueve, cuatro jugadores, dos parejas y ni una ficha que robar. Así se juega en el portal, y así se juega aquí.
Se juega en el navegador, sin instalar nada, contra los vecinos del barrio.
El dominó cubano se juega en pareja. Tú y tu pareja están sentados uno frente al otro, y los dos rivales a los lados. Todo lo que hagas es para los dos: la ficha que botas, el número que matas y el que le dejas servido a tu compañero. Por eso en Cuba se regaña tanto en la mesa; no estás jugando tu juego, estás jugando el de ustedes dos.
La diferencia más grande con el dominó que se juega en otros países es el juego: aquí es doble nueve, no doble seis. Hay más fichas, más números y más espacio para pensar. (Puerto Rico y República Dominicana también juegan doble nueve; en México y España lo normal es el doble seis, y en algunos lugares se usa el doble doce.)
Se da agua (se revuelven las fichas boca abajo), cada quien coge sus 10, y las 15 que sobran se quedan dormidas hasta la mano siguiente. En la primera mano sale quien tenga el doble más alto. Después, sale quien ganó la mano anterior.
El juego se arma en los dos extremos de la fila. En tu turno pones una ficha que pegue con uno de los dos números abiertos. Si no tienes ninguna, tocas la mesa y pasas; hay que decirlo para que todos lo oigan, porque pasar es información: si tú pasas al cinco, los demás ya saben que no llevas cincos.
El primero que se queda sin fichas grita «¡me pegué!» y se acabó la mano. Su pareja suma todos los puntos que les quedan en la mano a los dos contrarios. Los puntos son la suma de los números de cada ficha: el 9-6 son quince puntos, el 3-0 son tres.
Si nadie puede jugar, el juego se tranca. Se viran las fichas y se cuenta: gana la mano la pareja que tenga menos puntos en la mano, y se lleva los puntos de la otra. Si las dos parejas tienen lo mismo, no gana nadie y esa mano no cuenta.
Pegarte con una ficha que servía en los dos extremos a la vez es una capicúa. No cambia la cuenta, pero se grita, se celebra y no se olvida. De ahí el nombre de este juego.
Ganar la partida completa sin que los contrarios anoten ni un punto es una pollona. Se les pinta un pollo en la libreta y se les recuerda por semanas.
Hay dos formas normales de jugar, y las dos están en el juego:
El dominó cubano es medio juego y medio conversación. Este es el vocabulario que vas a oír:
| Se dice | Qué quiere decir |
|---|---|
| Dar agua | Revolver las fichas boca abajo antes de repartir. Lo hace el que perdió. |
| La data | Las diez fichas que te tocaron. «Qué data más fea me tocó.» |
| Las dormidas | Las quince fichas que se quedan fuera y nadie toca. |
| La salida | La primera ficha de la mano. «¿De quién es la salida?» |
| Ser mano | Ser quien sale. Se dice la mano, no «el mano». |
| Pegarse | Quedarse sin fichas y ganar la mano. «¡Me pegué!» |
| Tocar la mesa / paso | Pasar porque no tienes ninguna ficha que pegue. Se toca con los nudillos. |
| Tengo letras | Broma para decir que no te sirve nada: «cogí letras en vez de números». |
| Tranque | El juego se trabó: nadie puede jugar. «¡Tranque! A virarse, caballero.» |
| Capicúa | Pegarte con una ficha que servía en los dos extremos. |
| Pollona | Ganar la partida sin que los contrarios anoten un punto. |
| Botar la gorda | Soltar las fichas pesadas. Un botagorda es el que las bota sin pensar. |
| Estar gordo | Tener muchas fichas pesadas en la mano. No conviene anunciarlo. |
| Ahorcar un doble | Dejar un doble sin manera de jugarse. «Me ahorcaron el doble.» |
| Estar agachao | Guardarte una ficha que podías jugar. Es el reproche clásico entre parejas. |
| Matar un número | Tapar un número para que no se pueda jugar. «Mátale el cinco.» |
| Señas | Las señales entre parejas. Es trampa, y todo el mundo las vigila. |
| Los mirones son de palo | El que mira, calla. |
| El dominó lo inventó un mudo | La frase de la mesa: juega y no hables tanto. |
Capicúa es un juego gratis de dominó cubano en el navegador: los vecinos hablan (con subtítulos en inglés), tiran la ficha duro, y hay tabla de posiciones y niveles.